Destino de poeta
“...seres de la misma estirpe
del mismo sueño
del mismo mar
seres del mismo cielo.”
LUIS A. GARCÍA
Se han dicho
de nosotros
tantas cosas...
Que somos
los únicos capaces
de cambiar el mundo,
los espías de Dios,
los vates, los profetas
que podemos ver cosas
que el resto del mundo
no percibe y desentrañar
como nadie, los signos
y misterios de los tiempos.
Que podemos volar sin alas
y soñar sin dormir,
vivir de amor y sobrevivir
a la muerte del amor.
Que podemos dibujar
con palabras y cantar
también con ellas
y reír en el dolor
y llorar en la alegría.
Se han dicho
de nosotros
tantas cosas
que muy pocos creen:
Que somos capaces
de ver sin más luz
que las estrellas
y percibir el canto
de las aves y el perfume
de las flores aún en
el más crudo invierno.
Que podemos hacer de
la poesía nuestro camino
sin envanecernos
ni dolernos por ello.
Que somos los que
no callamos nuestra voz
ante nada ni ante nadie
y aspiramos el oxígeno,
no del aire sino de la poesía.
Los que podemos caminar
sin cansancio por desiertos
y navegar sin naufragar
por aguas turbulentas
y corrientes adversas.
Los que podemos
hacer el amor cada vez,
como si fuera
la última vez
en nuestra vida.
Se han dicho de nosotros
tantas cosas...
Se han dicho de nosotros
tantas cosas...
que poca gente cree
y nos han
criticado duramente
y nos han juzgado
sin justicia
y nos han condenado
sin piedad.
Hemos sido despreciados
y humillados,
ignorados y marginados.
Pero nunca nadie
en ningún lugar,
logró ni logrará
cortar nuestras alas
ni trabar nuestro vuelo.
Porque vivimos con placer
nuestro destino de poetas
sin lamentar pesares
ni fracasos y sin necesitar
los triunfos, el aplauso
ni la gloria para ello.
Y porque estamos
plenamente convencidos
que nuestra voz sobrevivirá
a la muerte y al olvido.
A todos los poetas de ayer,
de hoy y de siempre
del mundo entero.
María Rosa León
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