Caudillo de Mar*
James George Bynnon fue un temerario militar naval que quedó en la historia por su notable desempeño durante las batallas libradas en los mares del Sur. En Carmen de Patagones se lo recuerda como un prócer por haber protagonizado la exitosa defensa del pequeño puerto contra la ofensiva de la flota imperial del Brasil. Una de las calles del pueblo lleva el nombre de Bynnon en honor al cumplimiento del deber y lealtad a las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Nacido en 1798 en la pequeña localidad galesa de Swansea, Bynnon se fogueó prematuramente en el oficio de la navegación. A los 17 años ya conocía las costas de China, India y el Mar del Japón. Eran los primeros pasos de Bynnon en la Compañía Británica de las Indias Orientales creada en el 1600 por la reina Isabel I de Inglaterra. En 1815, hizo contacto en uno de sus viajes con José Antonio Álvarez Condarco, un militar y político argentino vinculado al General José de San Martín que había llegado a la metrópoli inglesa para conseguir buques para la Guerra de la Independencia en Chile. Las gestiones de Álvarez Condarco fueron eficaces: logró el envío de las embarcaciones al mando del escocés Lord Thomas Cochrane.
Tenía 20 años cuando en 1818 Bynnon se alistó como guardiamarina y viajó a Chile a bordo de la fragata O’Higgins. En Lima tomó parte del frustrado asalto al puerto de El Callao. La siguiente misión iba a tener lugar en Valdivia, otra vez en Chile. Pese a que se la advertía como una maniobra suicida, ya que el ataque se iría a librar contra la ciudad más fortificada del Pacífico y bastión militar de las fuerzas españolas en el sur de Chile, Cochrane desobedeció las órdenes superiores y llevó adelante su cometido.
La habilidad militar del Lord le otorgó la victoria a los independentistas. La primera jugada audaz fue hacer pasar la propia embarcación por una fragata española (cuya llegada los realistas esperaban) para ingresar a la zona de desembarco.
La posesión de Valdivia fue un hito en los combates por la emancipación de Chile que permitió que el General San Martín pudiera enfocar toda su atención en la campaña de liberación del Perú. Bynnon obtuvo una medalla de plata y fue promovido a Teniente Segundo.
Tras una decorosa participación en la toma de control de la Isla de Chiloé (Chile), por la cual ascendió a Capitán de Corbeta en 1826, Bynnon pidió el retiro provisional y se dedicó al comercio navegando por el Río de la Plata y el Paraná. Esta situación no duraría demasiado.
Bynnon era un animal de guerra y entre los estallidos de pólvora y el golpeteo de las olas enemigas contra la nave se sentía vigente. Una conversación con el Almirante Guillermo Brown selló su ingreso a la Marina de las Provincias Unidas del Río de la Plata en la guerra contra el Brasil.
Un combate histórico fue contra los navíos brasileños Pedro I e Isabel. La corbeta Chacabuco -la nave en la que viajaba Bynnon- fue dañada y la instrucción fue enfilar hacia Carmen de Patagones, para organizar la defensa de su puerto ante la amenaza invasora de la flota imperial.
En el estuario del Río Negro se libró la batalla. Las fuerzas navales brasileñas, al mando del Comandante escocés James Shepherd, era muy poderosa: estaba compuesta por 4 barcos y numerosa tripulación. Cuando los buques brasileños comenzaron a subir el río, algunos de ellos quedaron varados por el escaso calado y ello facilitó la victoria de los defensores. Las naves que no se destruyeron, fueron incorporadas a la flota naval del Almirante Brown.
Terminada la guerra, Bynnon suspendió su actividad militar y retornó al comercio y la vida social. Pero tiempo después le llegó una oferta para reincorporarse a la Armada Chilena y no pudo resistirse. Fue escalando rangos hasta que en 1880 fue promovido a Vicealmirante, el cargo más jerárquico que le tocó ocupar. Falleció en 1883 en Valparaíso, Chile.
*Este artículo fue realizado en base a la investigación de Eduardo C. Gerding titulada "Bynnon: Coraje Galés en Carmen de Patagones". Además, algunas de las imágenes fueron extraídas del mismo trabajo.
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